Vicente Moreno

Vicente Moreno

@vimoga.bsky.social

En ocasiones veo westerns.

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La bola negra (Javier Calvo y Javier Ambrossi, 2026). Una historia sobre la historia, el deseo, la memoria...y lo que nos perdemos cuando nos negamos. Emocionante, excesiva y magnífica.

Las truchas (José Luis García Sánchez, 1978). Con Berlanga y Buñuel como referentes, José Luis García Sánchez sarcástico, por ratos vomitivo, retrato del panorama español de la recien comenzada transición. Una comedia coral interesante, premiada en Berlín y poco conocida aquí...al menos en mi caso.

The proposition (John Hillcoat, 2005). Western arido, violento y plagado de moscas, de atmosfera fantasmagórica que contrasta con la belleza de laa imágenes; un contraste que resulta reflejo del dilema moral que atraviesa cada personaje. Fascinante #DomingoDeWestern.

El regreso del gángster (Lewis Allen,1955). Correcto thriller filmado con pocos medios y una trama que, aunque algo caótica y llena de conveniencias, está rodada con oficio. Robinson convence en su papel de improbable inspector de la Policía Montada del Canadá.

El río de la vida (Robert Redford, 1993). Homenaje a Tom Skerritt. Una película que discurre lenta y placenteramente, como ese río que actua como un personaje más,...y constituye razón de ser y destino para algunos. Una historia sobre los recuerdos.

Desapariciones (Ron Howard, 2003). Doble sesión de #DomingoDeWestern y de rescate de cautivas. Historia de redención, violenta y con toques sobrenaturales, que termina por alargarse innecesariamente. Correcta sin más.

Dos cabalgan juntos (John Ford, 1961) es aventura, es drama, es comedia y, tras una apariencia en principio ligera, es un profundo alegato contra el racismo y la hipocresía de la naturaleza humana. Obra menor, los cojones. #DomingoDeWestern.

The Lords of Salem (Rob Zombie, 2012). Esta hija bastarda de La Semilla del Diablo es, probablemente, la última gran pelicula de Rob Zombie. Lynchiana, con secuencias oníricas magníficas y atmósfera enfermiza. Blasfema e inquietante. No se puede pedir más.

Omaha (Cole Webley, 2025). Road movie sencilla y bella en su forma y devastadora en su fondo. Una historia que transcurre entre juegos y dolorosos silencios, en la que se retrata la cara b del sueño americano. Por momentos me ha hecho pensar en el cine de Sean Baker.

Odio entre hermanos (Joseph L. Mankiewicz, 1949). Drama familiar con aire de noir y un Robinson presente incluso fuera de escena. Odio, venganza,...y un plano secuencia magistral que nos lleva de la mano a través del tiempo. Y punto.

The funeral (Abel Ferrara, 1996). Sórdida, dura y nada complaciente historia de muerte, violencia y locura. Ferrara despoja al gangster de cualquier romanticismo y nos brinda una película sobresaliente.

La dama blanca (Thorold Dickinson, 1949). Fábula moral de atmósfera de pesadilla y una historia que, evocando el mito de Fausto, habla de la corrupción de la naturaleza humana a causa de la codicia. Joya.

Un hombre diferente (Aaron Schimberg, 2024). Curiosa fábula tragicómica, acerca de la identidad y la importancia concedida a la apariencia. Una película irregular, con un último tercio algo caótico, pero interesante y muy bien interpretada.

36 horas (George Seaton, 1965). Como homenaje a Eva Marie Saint, una eficaz e interesante trama de contraespionaje en torno a la fecha y lugar designados para el Día D. Adaptación de un relato de Roald Dahl que desconocía. Buena.

Dodge City, ciudad sin ley (Michael Curtiz, 1939). Western en el que, tras su estupenda presentación en glorioso Technicolor, Errol Flynn lleva la ley al peor rincón del salvaje oeste. Lo que me gusta esta película y lo poco que creo que se valora. #DomingoDeWestern.

A la cara (Javier Marco, 2025). El encontronazo entre dos seres perdidos sirve para presentarnos un duro drama, de reproches y culpa, narrado con contención y significativos silencios. Que grande era Manolo Solo. Lástima que no desarrolle más el tema de los linchamientos en redes sociales.

Luces parpadeantes (Anders Thomas Jensen, 2000). Comedia negra que conjuga muy bien sus momentos sentimentales con los arranques violentos. Es divertida y aunque quizá se alargue un poco, resulta un debut de lo más interesante. Anders Thomas Jensen siempre es bien.

Todos eran mis hijos (Irving Reis, 1948). Sin ocultar su origen teatral, Reis rueda un magnífico drama con aire de thriller. Intenso, fantásticamente interpretado, y con un gran trabajo de fotografía (como cambia el tono de esta, cuando afloran los secretos, es magistral). Sobresaliente.

Backrooms (Kane Parsons, 2026). Toda una experiencia. Inmersiva, perturbadora y Lynchiana. Intentar explicarla es como describir un perro a alguien que nunca ha visto uno y pedir luego que te lo dibuje. No tengo claro lo que he visto, pero no puedo sacarlo de mi cabeza.

Filón de plata (Allan Dwan, 1945). Notable western. Una historia de un hombre perseguido por vecinos y amigos a raiz de una falsa acusación que, considerando el nombre del villano y el año de producción, resulta una nada sutil crítica a la caza de brujas del macartismo. #DomingoDeWestern.

Possessor (Brandon Cronenberg, 2020). Una fusión de Origen y la "nueva carne", con el espíritu de Black Mirror, que tiene como resultado una película absorbente, inquietante en su planteamiento y visualmente inmersiva. Notable, y mi favorita del realizador.

El extraño (Orson Welles, 1946). Guión no exento de conveniencias y con momentos inverosímiles, pero incluso un Welles menor es un buen Welles. A destacar la fotografía, sobre todo en su arranque y tramo final, y las interpretaciones.

Perversidad (Fritz Lang, 1945). Lang retoma al trío protagonista de "La Mujer del cuadro" para este remake de La chienne (Jean Renoir, 1931), al que dota del estilo del noir de los 40. El resultado es otra magnífica película, acerca de la obsesión y la culpa.

Kill bill: the whole bloody affair (Quentin Tarantino, 2004). Los dos volúmenes de la historia de venganza de Tarantino en una única película. Una increible experiencia visual repleta de referencia e influencias. Y es un western,...y de esa burra no me bajo.

El sol sale mañana (Roy Rowland, 1945). Una película maravillosa. La sencilla vida de una comunidad rural vista desde el prisma de la infancia, con un Robinson enternecedor.

Duelo en el desfiladero (Francis D. Lyon, 1957). Interesante western, con trama de noir y un guión más interesado en dar profundidad al villano que al "bueno". Magnífica fotografía en b/n de Ernest Laszlo. #DomingoDeWestern.

The invite (Olivia Wilde, 2026). Comedia dramática en torno a un matrimonio que se desmorona. Resentimiento, sexo, sueños frustrados y una Penélope Cruz excepcional nos hacen olvidar que esta historia ya nos la contó Cesc Gay.

Seis destinos (Julien Duvivier, 1942). Seis historias, conectadas entre ellas por un frac que pasa de mano en mano. Como toda película episódica, resulta irregular...pero Robinson saca oro del monólogo de su personaje. El reparto es espectacular.

La última bala (James Neilson, 1957). Buen western de redención, que hubiera sido mejor de no haber abandonado el proyecto Mann. Aún así, con esos espacios abiertos en su arranque y su excelente tramo final, es más que un recomendable #DomingoDeWestern.

Anniversary (Jan Komasa, 2025). Me decido a verla, una vez pasada la fiebre por ella. No puedo decir que no me guste y que no sea un buen toque de atención, pero me encuentro con el problema de que la historia que más me gustaria ver es la que las elipsis han dejado fuera.

Unholy partners (Mervyn LeRoy, 1941). Un Robinson repleto de energía en una historia que auna trama gangsteril con el mundo de la prensa sensacionalista. Un nuevo y buen descubrimiento.

Resident Evil (Zach Cregger, 2026). Decir que es la mejor de la saga sería no decir mucho; añadidle a eso que te hace sentir como en un videojuego, ofrece efectivos sustos y divierte una barbaridad. Te echas unas buenas risas también, pero cuando toca.

Pressure (Anthony Maras, 2026). Drama que, aunque repetitivo y de conocido final, consigue mantener el interés. Gran trabajo de Andrew Scott, cuyo duelo interpretativo con Fraser es lo mejor de la función.

El lobo de mar (Michael Curtiz, 1941). Magnífica película, tensa y de personajes bien dibujados, con una fotografía que en ocasiones roza el expresionismo. Robinson compone un personaje complejo, que casi resulta terrorífico.

Nashville (Robert Altman, 1975). Monumental collage en el que 24 personajes se entrecruzan para ofrecer un caleidoscópico retrato de la América de los 70. Una arriesgada pelicula muy Carver y, sobre todo, muy Altman. Sobresaliente.

Sydney (Paul Thomas Anderson, 1996). Notable el debut cinematográfico de PTA. Un neo-noir sencillo, de personajes complejos y magnífica atmosfera que me ha resultado fascinante.

A dispatch from Reuter's (William Dieterle, 1940). Biopic sobre Julius Reuter, pionero en el empleo de la red de telégrafos para la transmisión de noticias. Una interesante película, muy entretenida, que aprovecha para abogar por la libertad de prensa.

Valkiria (Bryan Singer, 2008). Correcta película que consigue mantener el interés y generar algo (poco) de tensión a pesar de que conozcamos como termina todo. Cruise contenido, que siempre es de agradecer. Curiosamente todos los nazis que salen, menos Hitler, son buenos.

Little Amélie (Maïlys Vallade, Liane-Cho Han Jin Kuang, 2025). Preciosa historia sobre la infancia y los recuerdos...aunque haga apología del chocolate blanco que, como es bien sabido, ni es chocolate ni es blanco.

Hermano Orquídea (Lloyd Bacon, 1940). Historia de redención, en clave de comedia, con la que Robinson parodiaba una vez más a uno de esos duros gangsters que tanto le disgustaban. Algo moralizante, pero divertida.

La bala mágica (William Dieterle, 1940). Estupendo biopic sobre el trabajo del Dr. Paul Ehrlich, Premio Nobel de medicina, descubridor del tratamiento contra la Sífilis y que sentó las bases de la quimioterapia. Un trabajo notable y el papel preferido de Robinson.

Blackmail (H.C. Potter, 1939). Otro descubrimiento interesante en este viaje por la filmografía de Robinson. Un interesante thriller con trama de falso culpable y magnífico ritmo.

Christy: el combate de su vida (David Michôd, 2025). Biopic deportivo con buenas interpretaciones y una historia sórdida que daba para más. Al final queda el regusto de haber visto un correcto telefilme. Entretenida.

El gran combate (John Ford, 1964). Homenaje al nativo americano y crítica al trato dado a su pueblo. Un western tan bello como triste, que sólo se permite un momento de humor de la mano de ese interludio protagonizado por James Stewart. Robinson brilla en su breve aparición este #DomingoDeWestern.

Cimarrón Kid (Budd Boetticher, 1952). ¿Cuántos errores puede cometer uno, pensando que se librará?. Un #DomingoDeWestern con una historia de forajidos que tiene de todo: romance, tiroteos, traiciones y un protagonista marcado por la fatalidad. Boetticher nunca falla.

El deñor de la guerra (Franklin J. Schaffner, 1965). Una película oscura y violenta. Una tragedia griega propulsada por las pasiones humanas. La primera mitad pesa un poco, pero la atmósfera y toda la confrontación de su segundo acto son magníficos.

Confesiones de un espía nazi (Anatole Litvak, 1939). Película propagandística, y con voz en off a fin de darle estilo documental, sobre el auge del nazismo en los EEUU al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Escaso interés, más allá de los trabajos de Robinson y Sanders.

Yo soy la ley (Alexander Hall, 1938). Interesante drama policial en el que Robinson encarna un personaje muy en la línea de Eliot Ness, con el plus de ser capaz de girar como una peonza en la pista de baile. Una historia con buen ritmo y estupendos diálogos, no exenta de humor.